TIJUANA ENTRE FUGAS Y AGUA TRATADA: EL AMPARO QUE OBLIGA AL AYUNTAMIENTO A RESPONDER
TIJUANA.- La discusión sobre el agua en Tijuana suele aparecer cuando una fuga deja colonias sin servicio o cuando una falla de bombeo obliga a miles de familias a almacenar lo que pueden. Pero detrás de esas emergencias existe otro debate menos visible: qué está haciendo la ciudad con el agua que ya fue tratada y que podría destinarse a usos que no requieren agua potable, como el riego de parques, camellones y áreas verdes.
El tema volvió a cobrar relevancia esta semana luego de que un juez federal concediera un amparo al grupo civil Unidos por Tijuana y ordenara al XXV Ayuntamiento emitir una respuesta formal sobre una solicitud relacionada con la implementación de un programa de reúso de agua residual tratada para espacios públicos.
La resolución, reportada por Semanario ZETA el 7 de septiembre, no ordena por sí misma que el gobierno municipal implemente inmediatamente un programa de reúso. Lo que obliga es a responder formalmente a la petición planteada por la organización. Esa diferencia es importante: existe una resolución judicial sobre el derecho de petición, pero no una sentencia que establezca que el Ayuntamiento esté desperdiciando ilegalmente el agua tratada ni que determine una política específica de reutilización.
Una ciudad que sigue dependiendo de infraestructura vulnerable
El contexto ayuda a entender por qué el tema tiene interés público. Durante los últimos meses se han registrado distintas interrupciones relacionadas con fugas, fallas de bombeo y reparaciones de infraestructura hidráulica.
El 2 de septiembre, por ejemplo, una falla en el sistema de bombeo Valparaíso provocó intermitencias en colonias del sistema Santa Fe–Plan Libertador, entre ellas Pórticos de San Antonio, Praderas de La Gloria, Las Villas Santa Fe, Lomas del Real, Verona Residencial y otras zonas del poniente de Tijuana.
Cuatro días después, el 6 de septiembre, una fuga en el Acueducto Florido-Popotla volvió a provocar afectaciones en el suministro en distintas comunidades de Tijuana y la zona costera.
No se trata de afirmar que ambas fallas tengan la misma causa ni que exista una sola explicación para los problemas de abastecimiento. Son eventos distintos. Sin embargo, juntos muestran la presión permanente sobre una red hidráulica que requiere mantenimiento, rehabilitación y nuevas inversiones.
El agua tratada también forma parte del problema
La Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana mantiene varias plantas de tratamiento de aguas residuales y durante 2026 ha anunciado obras destinadas a modernizar y fortalecer ese sistema.
En junio, la CESPT informó que avanzaba la construcción de una nueva estación de bombeo en la Planta de Tratamiento José Arturo Herrera. El objetivo, según la propia paraestatal, es mejorar el manejo de las aguas residuales tratadas, reducir riesgos de escurrimientos hacia el Río Tijuana y conducir el agua tratada de manera más segura hacia sus puntos de aprovechamiento o disposición final.
Ese mismo mes la dependencia informó sobre trabajos de modernización en la planta La Morita, mientras que en mayo anunció 21 obras de agua potable, alcantarillado y saneamiento para la Zona Este de Tijuana.
Además, la página de obra pública de la CESPT muestra durante 2026 contratos y licitaciones relacionados con rehabilitación de plantas de bombeo, colectores, plantas de tratamiento y proyectos ejecutivos para ampliar la capacidad de la infraestructura sanitaria.
Los documentos públicos confirman, por lo tanto, que existe inversión en saneamiento. Lo que no queda resuelto únicamente con esas obras es cuánto del agua tratada puede reutilizarse localmente y qué coordinación existe entre la CESPT, responsable de buena parte de la infraestructura, y el Ayuntamiento, responsable de parques, camellones y otros espacios públicos.
El punto que ahora tendrá que contestar el Ayuntamiento
La petición de Unidos por Tijuana plantea precisamente esa discusión: utilizar agua residual tratada para regar áreas verdes en lugar de emplear agua potable cuando técnicamente sea posible.
Desde una perspectiva de administración del recurso, la propuesta tiene lógica: el riego de ciertos espacios públicos no requiere necesariamente agua con calidad para consumo humano. Pero convertir esa idea en política pública exige infraestructura específica, redes separadas, transporte, almacenamiento, costos de operación, estándares sanitarios y coordinación institucional.
Hasta que el Ayuntamiento emita la respuesta ordenada por el juez, no es posible afirmar documentalmente cuál es su posición final, qué obstáculos técnicos identifica o si existe un programa suficientemente desarrollado para ampliar el reúso.
Ahí está el ángulo central del caso: mientras las fugas y fallas de bombeo recuerdan periódicamente la fragilidad del abastecimiento, otra parte del debate —el aprovechamiento del agua ya tratada— sigue dependiendo de decisiones administrativas y de infraestructura que pocas veces reciben la misma atención pública.
Lo que Diez10 pudo verificar
Hecho documentado: existe un amparo que obliga al Ayuntamiento de Tijuana a emitir una respuesta a la petición de Unidos por Tijuana sobre un programa de reúso de agua tratada.
Hecho documentado: durante 2026 la CESPT ha anunciado y contratado múltiples obras de saneamiento, rehabilitación de plantas, colectores y sistemas de bombeo.
Hecho documentado: Tijuana ha registrado en semanas recientes interrupciones e intermitencias de agua derivadas de fallas y fugas en distintos puntos de la red.
No está demostrado: que todas esas fallas sean consecuencia de una misma deficiencia, que exista un desperdicio ilegal de agua tratada o que el Ayuntamiento esté obligado judicialmente a implementar exactamente el programa solicitado por la organización civil.
La siguiente pieza del rompecabezas será la respuesta formal del gobierno municipal. Ese documento permitirá conocer si Tijuana tiene una estrategia concreta para ampliar el reúso de agua tratada en espacios públicos, cuánto costaría y qué dependencia asumiría la responsabilidad operativa.
Para una ciudad que enfrenta periódicamente cortes, fugas y presión sobre su infraestructura, la pregunta ya no es únicamente de dónde obtener más agua. También es cuánto de la que ya se trata puede volver a utilizarse.
Fuentes consultadas por Diez10 Noticias: Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT), portal de obra pública y comunicados institucionales de 2026; Semanario ZETA, información publicada el 6 y 7 de septiembre de 2026; El Imparcial, reporte del 2 de septiembre de 2026 sobre la falla del sistema Valparaíso.

