OPINIÓN: BAJA CALIFORNIA NECESITA CIFRAS CLARAS SOBRE LAS EMPRESAS QUE ABREN Y CIERRAN
POR DÉCIMO DIEZ
Este texto es una columna de opinión. Los datos comprobables se presentan por separado de las valoraciones editoriales.
HECHOS VERIFICABLES
Entre enero y agosto de 2026 se reportaron 5,462 movimientos mensuales de baja patronal en Baja California. La cifra resulta de sumar 822 bajas en enero, 655 en febrero, 644 en marzo, 584 en abril, 779 en mayo, 618 en junio, 711 en julio y 649 en agosto.
El Instituto Mexicano del Seguro Social informó que, a escala nacional, al cierre de agosto había 1,011,239 patrones y 22,798,473 puestos de trabajo afiliados.
Por otra parte, el Gobierno de Baja California reportó 3,680 altas patronales durante el primer semestre de 2026. Ese periodo no coincide con los ocho meses incluidos en la cifra acumulada de bajas, por lo que ambos datos no deben restarse directamente para anunciar un saldo definitivo.
Además, la metodología del IMSS distingue registros patronales. Una baja administrativa no demuestra por sí sola el cierre definitivo de una empresa única. Para establecer el saldo real se necesita comparar el número de patrones activos al inicio y al final del mismo periodo, con definiciones homologadas.
ANÁLISIS Y VALORACIÓN
El debate público sobre la economía de Baja California no debería reducirse a una competencia de titulares: ni “todo está bien” porque se anuncien nuevas inversiones, ni “cerraron 5,462 empresas” únicamente porque esa sea la suma bruta de las bajas mensuales.
Las bajas sí representan una alerta. Ocho meses consecutivos con movimientos de salida justifican revisar qué ocurre con los pequeños comercios, prestadores de servicios y empleadores formales. Pero exagerar el alcance de una cifra puede ser tan dañino como minimizarla.
Lo razonable sería que las autoridades estatales publicaran un tablero mensual sencillo y verificable: patrones activos, altas, bajas, saldo neto, empleos creados o perdidos, municipio, tamaño del establecimiento y sector económico. Con esa información podría distinguirse una reorganización administrativa de una pérdida empresarial sostenida.
También permitiría evaluar políticas públicas. Si el mayor deterioro se concentra en microempresas, los instrumentos deben orientarse a costos de formalidad, financiamiento y supervivencia temprana. Si afecta a determinados municipios o industrias, la respuesta tendría que ser focalizada y no una campaña general de promoción económica.
LA TRANSPARENCIA TAMBIÉN ES POLÍTICA ECONÓMICA
Publicar datos completos no es un detalle técnico. Empresarios, trabajadores y consumidores toman decisiones con base en la información disponible. Cuando las cifras aparecen fragmentadas, el vacío termina llenándose con propaganda o alarma.
Baja California necesita conocer no sólo cuántos registros se dieron de baja, sino cuántos empleadores permanecen activos, cuántos ingresaron a la formalidad y dónde se encuentra la mayor presión. Esa claridad permitiría discutir soluciones en vez de pelear por interpretaciones.
Las 5,462 bajas no deben ignorarse, pero tampoco convertirse sin sustento en 5,462 cierres netos. El dato correcto no es el que mejor acomoda a una narrativa; es el que puede explicarse, compararse y verificarse.

