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OPINIÓN: XOLOS REGALÓ EL CIERRE

OPINIÓN | DÉCIMO DIEZ

Xolos tenía el partido en las manos y lo dejó escapar. No fue una derrota construida durante noventa minutos de inferioridad; fue un golpe provocado por la incapacidad de proteger una ventaja cuando el reloj ya jugaba a favor de Tijuana.

HECHOS VERIFICABLES

El Club Tijuana perdió 3-2 ante Atlas en el Estadio Caliente, dentro de la Jornada 10 del Apertura 2026. El equipo visitante abrió el marcador al minuto 14, pero los goles de Mourad al 21 y Rivero al 36 permitieron que Xolos se fuera al descanso con ventaja de 2-1.

El resultado cambió en el tramo final: Esteves empató al minuto 86 y Monzón marcó el tercero al 90. El reporte oficial del Club Tijuana confirma el marcador, los anotadores y que el siguiente encuentro será como visitante ante FC Juárez el 10 de octubre.

Eso significa que Tijuana sostuvo la ventaja durante cerca de cincuenta minutos y recibió los dos goles definitivos cuando faltaba muy poco para concluir. Esos son los hechos. Lo que sigue es valoración editorial.

VALORACIÓN EDITORIAL

Perder puede ser parte del torneo. Regalar un cierre de esa manera no debería normalizarse. Un equipo que pretende competir por lugares importantes no puede convertir cuatro minutos de descontrol en una derrota como local.

La explicación fácil sería hablar de mala suerte. No alcanza. Cuando un rival empata al 86 y vuelve a marcar al 90, la pregunta no es únicamente quién cometió el error final. También debe revisarse qué hizo todo el equipo para permitir que el partido llegara vivo, abierto y desordenado a esos minutos.

Cerrar un encuentro no significa encerrarse sin criterio. Significa administrar la pelota, reducir riesgos, ocupar mejor los espacios y entender el momento. Xolos no necesitaba una jugada espectacular; necesitaba madurez. Después del empate todavía existía la obligación mínima de conservar el punto. Tampoco pudo hacerlo.

Lo preocupante no es solamente la derrota ante Atlas, sino el mensaje que deja. Si un equipo no sabe defender lo que ya ganó en la cancha, cualquier ventaja se vuelve provisional. El rival aprende que basta con insistir hasta el último minuto porque Tijuana puede quebrarse bajo presión.

La pausa antes de visitar a Juárez llega en un momento oportuno. Debe aprovecharse para corregir, no para maquillar. El cuerpo técnico tiene tiempo para revisar decisiones, sustituciones, concentración defensiva y manejo emocional. Los jugadores, por su parte, deben entender que los minutos finales no son un trámite: muchas veces son la parte más exigente del partido.

También conviene poner el resultado en perspectiva. No hace falta declarar una crisis ni destruir al plantel por una derrota. Pero tampoco sirve tratarla como un accidente sin consecuencias. Los equipos competitivos convierten un golpe así en aprendizaje visible; los demás repiten el error y después lamentan los puntos que les faltaron.

El próximo partido ofrecerá una respuesta. No bastará con jugar bien durante una hora ni con ponerse en ventaja. Xolos tendrá que demostrar que aprendió a sostenerse cuando el rival aprieta y el reloj pesa.

Ante Atlas, Tijuana hizo suficiente para ganar durante buena parte del encuentro. En el cierre hizo suficiente para perderlo. Esa contradicción debe corregirse antes de que deje de ser un tropiezo y se convierta en una costumbre.

Esta columna distingue los hechos comprobables de la valoración editorial. La opinión corresponde a Décimo Diez.

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