OPINIÓN: TIJUANA NO DEBE SER ESCALA DE UNA CAMPAÑA
OPINIÓN | DÉCIMO DIEZ
El regreso de Ismael Burgueño a la presidencia municipal de Tijuana no debería tratarse como un trámite político menor. El alcalde dejó el cargo el 21 de junio, mediante una licencia por tiempo indefinido, para participar en el proceso interno de Morena rumbo a la gubernatura de Baja California. Después de que el partido eligió a Julieta Ramírez como coordinadora estatal, anunció que volvería al Ayuntamiento.
Este miércoles 16 de septiembre, el alcalde suplente, Abdiel Gutiérrez Coronado, informó que seguía esperando la notificación formal al Cabildo. Es decir, había un anuncio político de retorno, pero el procedimiento institucional todavía no se completaba.
LOS HECHOS VERIFICABLES
Burgueño obtuvo licencia para separarse de la alcaldía y competir en una dinámica interna de Morena. Durante su ausencia, Gutiérrez Coronado asumió la presidencia municipal. Tras la designación de Ramírez, Burgueño declaró que se reincorporaría al cargo para el que fue electo.
La coordinación partidista no equivale jurídicamente a una candidatura registrada ni el periodo electoral local ha comenzado formalmente. Sin embargo, la competencia tuvo un objetivo político evidente: posicionar a quien encabezará el proyecto de Morena rumbo a 2027.
EL ANÁLISIS
La ley permite solicitar licencias, pero la legalidad no agota la discusión pública. La pregunta es si una ciudad de casi dos millones de habitantes debe acostumbrarse a que su presidencia municipal funcione como estación temporal en la ruta hacia otro cargo.
Quien gobierna Tijuana administra problemas que no entran en pausa: movilidad, seguridad, agua, basura, riesgos urbanos y servicios públicos. Una licencia utilizada para buscar una posición partidista transmite la idea de que la responsabilidad actual puede suspenderse mientras se prueba suerte en la siguiente contienda.
El regreso tampoco borra la ausencia. Burgueño debe explicar qué asuntos quedaron pendientes, qué decisiones tomó la administración suplente y cuáles serán las prioridades verificables del periodo que resta. Abdiel Gutiérrez, por su parte, debe presentar un balance público de su gestión provisional.
LA PRECAMPAÑA QUE NO SE LLAMA PRECAMPAÑA
Baja California vive actos de posicionamiento mucho antes de las campañas formales. Nombramientos partidistas, recorridos, promoción personal y licencias de servidores públicos forman parte de una competencia adelantada, aunque los participantes eviten llamarla campaña.
Ese desfase entre el calendario legal y la realidad política exige mayor vigilancia electoral y transparencia sobre recursos, agendas y personal público. No basta con cambiar el nombre de las actividades si su finalidad práctica es construir una candidatura.
TIJUANA MERECE CONTINUIDAD
El Ayuntamiento no debe ser premio de consolación ni plataforma de lanzamiento. El retorno del alcalde debe medirse por resultados y rendición de cuentas, no por fotografías de unidad partidista.
Tijuana necesita un gobierno concentrado en gobernar. Si un funcionario decide buscar otro cargo, la ciudadanía tiene derecho a saber cuánto tiempo dejará sus funciones, quién tomará decisiones durante su ausencia y qué compromisos asumirá cuando regrese.
DÉCIMO DIEZ
FUENTES DE LOS HECHOS
- AFN: reincorporación pendiente de notificación formal, 16 de septiembre de 2026.
- Semanario ZETA: anuncio de Burgueño sobre su regreso a la alcaldía, 15 de septiembre de 2026.
- Ayuntamiento de Tijuana: aprobación de la licencia temporal, 21 de junio de 2026.
Las valoraciones expresadas corresponden a esta columna de opinión. Los hechos comprobables y sus fuentes se presentan por separado.

