Baja CaliforniaDeportesOpiniónTijuana

OPINIÓN: NO QUEMEN A GILBERTO MORA

OPINIÓN | DÉCIMO DIEZ

Gilberto Mora ya hizo lo más difícil: responder en la cancha. Ahora corresponde a quienes lo rodean —club, selección, representantes, marcas, medios y aficionados— evitar que el entusiasmo termine convertido en una carga.

HECHOS VERIFICABLES

El futbolista del Club Tijuana fue titular con la selección mexicana en el amistoso ante Colombia, portó el número 10 y marcó al minuto 62 el gol del empate 1-1. Fue su primera anotación con la selección mayor, según el reporte oficial del Club Tijuana.

La Federación Mexicana de Futbol incluyó ese encuentro dentro de su calendario de preparación de septiembre. El resultado confirma un avance deportivo; por sí solo no garantiza una carrera estable ni justifica convertir a un jugador joven en la respuesta a todos los problemas del futbol mexicano.

VALORACIÓN EDITORIAL

En México existe una costumbre dañina: descubrir a un talento, elevarlo en cuestión de días y exigirle después que juegue como veterano, gane como figura y cargue con una selección entera. Esa ruta produce titulares, expectativas y negocios; no necesariamente forma mejores futbolistas.

Mora merece reconocimiento, pero sobre todo necesita tiempo. El dorsal, el gol y la conversación nacional no deben alterar una prioridad elemental: su desarrollo tiene que avanzar con minutos bien administrados, descanso, acompañamiento profesional y decisiones deportivas que no dependan del ruido exterior.

También hay una responsabilidad para el Club Tijuana. Celebrar que un jugador propio destaque con México es legítimo; convertir cada actuación en una campaña permanente sería otra cosa. El valor de una cantera no se mide solamente por lanzar una promesa, sino por sostenerla cuando llegan la presión, los errores y las inevitables etapas de irregularidad.

La selección debe aplicar el mismo criterio. Darle confianza no significa entregarle una obligación que no le corresponde. Un gol puede abrir una puerta, pero no debe convertirse en una sentencia de titularidad ni en una excusa para acelerar procesos.

La afición también participa. Pedir que juegue todo, que resuelva siempre y que sea comparado desde ahora con figuras consolidadas puede parecer elogio, pero termina siendo una forma de presión. A un joven se le acompaña también permitiéndole fallar.

Gilberto Mora ya dio una noticia extraordinaria para Tijuana: marcó por primera vez con la selección mayor. La mejor manera de cuidarla no es inflar la promesa, sino proteger al futbolista.

Esta columna distingue los hechos comprobables de la valoración editorial. La opinión corresponde a Décimo Diez.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *