OPINIÓN: UN INFORME EN LA REVOLUCIÓN NO SUSTITUYE RESULTADOS MEDIBLES
OPINIÓN | DÉCIMO DIEZ
La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a la avenida Revolución puede convertirse en un ejercicio útil de rendición de cuentas. Pero para que eso ocurra, el acto debe dejar algo más que fotografías, discursos y una concentración multitudinaria: Tijuana necesita compromisos que puedan medirse.
LOS HECHOS VERIFICABLES
El evento fue convocado para este sábado 19 de septiembre a las 4:30 de la tarde, en la avenida Revolución y calle Cuarta. Antes de la visita se realizaron trabajos de remozamiento en la zona, según reportó Agencia Fronteriza de Noticias.
Punto Norte también documentó mensajes enviados a personas inscritas en programas sociales para invitarlas a la concentración. Ese reporte no demuestra por sí solo un uso ilegal del padrón, pero sí justifica una explicación pública sobre el origen de los datos utilizados y la separación entre comunicación institucional y movilización política.
En su Segundo Informe de Gobierno, la Presidencia incluyó referencias a Baja California y a proyectos como el saneamiento del río Tijuana. La existencia de esos anuncios es comprobable; lo que corresponde evaluar es cuánto se ha ejecutado, qué falta y cuándo estará terminado.
LA VALORACIÓN DE DÉCIMO DIEZ
Tijuana no necesita que el poder venga únicamente a ocupar su calle más emblemática. Necesita que explique, con fechas y números, qué avance tienen las obras hidráulicas, el saneamiento transfronterizo, la infraestructura urbana y los programas federales que afectan directamente a la región.
Un informe serio debería ofrecer al menos cuatro elementos: presupuesto autorizado, gasto ejercido, porcentaje de avance y fecha de conclusión. Sin esos datos, el ciudadano recibe una narración política, pero no una herramienta para comprobar resultados.
También sería saludable aclarar cuánto costó la organización del acto, qué dependencias participaron y bajo qué reglas se convocó a beneficiarios de programas sociales. Formular esas preguntas no equivale a afirmar una irregularidad; es exigir la transparencia mínima que debe acompañar cualquier ejercicio de gobierno.
La Revolución es un escenario poderoso. Precisamente por eso, el mensaje tendría que estar a la altura: menos escenografía y más cuentas públicas que cualquier tijuanense pueda revisar después de que se retiren las vallas.
Fuentes consultadas: Segundo Informe de Gobierno de la Presidencia de México, Agencia Fronteriza de Noticias, Punto Norte y la cobertura previa de Diez10.
