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OPINIÓN: CELEBRAR SIN PIROTECNIA REQUIERE MÁS QUE UN EXHORTO

ANÁLISIS | DÉCIMO DIEZ

El llamado de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de Baja California a celebrar las Fiestas Patrias sin pirotecnia parte de una preocupación legítima: una detonación dura segundos, pero sus efectos pueden alcanzar la calidad del aire, la salud de personas sensibles y el bienestar de animales de compañía. La recomendación es oportuna; sin embargo, un exhorto aislado difícilmente cambia una práctica arraigada si no se traduce en información precisa, coordinación institucional y opciones festivas visibles.

HECHOS VERIFICADOS

El 10 de septiembre de 2026, la dependencia estatal pidió a los siete ayuntamientos y a la ciudadanía evitar artificios pirotécnicos durante las celebraciones del 15 y 16 de septiembre. La autoridad sustentó el llamado en disposiciones de la Ley de Protección al Ambiente estatal y señaló que las detonaciones liberan partículas finas, metales y gases, además de generar ruido que puede afectar a niñas y niños, personas mayores, quienes viven con padecimientos respiratorios o hipersensibilidad auditiva, personas autistas y animales de compañía.

La Secretaría propuso sustituir la pirotecnia por alternativas que conserven el carácter festivo sin deteriorar el aire ni alterar la tranquilidad de las comunidades. Medios regionales como ZETA y San Diego Red retomaron el exhorto en vísperas de las celebraciones.

ANÁLISIS Y VALORACIÓN

El problema no es la celebración, sino la idea de que el ruido y el humo son indispensables para hacerla memorable. Baja California puede conservar su tradición cívica con espectáculos de iluminación, música, proyecciones, actividades culturales y recursos escénicos de bajo impacto. Estas opciones no eliminan toda molestia ambiental, pero permiten reducir riesgos y organizar mejor los espacios públicos.

También hace falta distinguir entre una recomendación general y una política capaz de producir resultados. Para que el llamado tenga efecto, los gobiernos municipales y los organizadores de eventos deberían informar con anticipación si habrá pirotecnia, precisar las reglas aplicables a su venta y uso, habilitar canales de reporte y explicar qué autoridad atenderá incidentes. La ciudadanía necesita instrucciones concretas, no sólo mensajes de buena voluntad.

La prevención debe incluir la publicación accesible de datos de calidad del aire antes y después de las celebraciones, así como recomendaciones de protección para personas vulnerables y animales. Medir y comunicar los efectos permitiría evaluar decisiones futuras y evitar que el debate dependa únicamente de percepciones.

UNA CELEBRACIÓN RESPONSABLE

Renunciar a la pirotecnia no equivale a renunciar a la fiesta. Significa actualizarla con criterios de salud pública, convivencia y protección ambiental. El exhorto estatal marca una dirección razonable; el siguiente paso corresponde a municipios, organizadores y ciudadanía: convertir esa recomendación en una práctica verificable y sostenida.

La celebración más incluyente es aquella que permite participar sin imponer a toda la comunidad humo, estruendo o riesgos evitables. Las Fiestas Patrias pueden conservar su fuerza simbólica y, al mismo tiempo, responder a la realidad de ciudades densas, hogares con animales y personas con necesidades distintas.

FUENTES

DÉCIMO DIEZ

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