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OPINIÓN: EL OPERATIVO DEBE RENDIR CUENTAS

OPINIÓN | DÉCIMO DIEZ

Un operativo con 524 elementos y 109 unidades comunica fuerza, coordinación y presencia. Pero una política de seguridad no se vuelve efectiva por el tamaño de la fotografía ni por la cantidad de patrullas alineadas: necesita objetivos públicos, resultados verificables y una explicación de los recursos utilizados.

HECHOS VERIFICABLES

La Secretaría de Seguridad Ciudadana de Baja California anunció el operativo “Playa de la Patria” con 524 efectivos de los tres órdenes de gobierno y 109 unidades. El despliegue contempló recorridos, binomios caninos y apoyo tecnológico.

El balance difundido posteriormente y retomado por En Línea BC reportó cuatro detenciones, armas, cartuchos, sustancias con características de droga y vehículos con reporte de robo. Las personas detenidas quedaron a disposición de las autoridades y conservan la presunción de inocencia.

La revisión de Diez10 encontró que la información consultada no incluye duración total, costo extraordinario, mapa completo de cobertura ni una comparación de incidencia delictiva antes y después.

VALORACIÓN EDITORIAL

La presencia policial puede ser útil y hasta necesaria en zonas con problemas de violencia, robo o impunidad. Sería irresponsable juzgar un operativo únicamente por el número de arrestos: una movilización también disuade, recupera espacios y permite recopilar información.

Pero ese mismo argumento obliga a la autoridad a explicar más. Si el beneficio incluye prevención y disuasión, debe definir cómo las medirá. De lo contrario, cualquier despliegue puede declararse exitoso sin que exista una forma pública de comprobarlo.

La rendición de cuentas no consiste en descalificar a los agentes que participan. Consiste en pedir a quienes diseñan la estrategia que establezcan metas: qué delitos buscan reducir, durante cuánto tiempo, en qué colonias y con qué indicadores.

LA SEGURIDAD NO PUEDE MEDIRSE SÓLO EN FOTOGRAFÍAS

Los grandes operativos producen imágenes contundentes. El problema aparece cuando la comunicación institucional se detiene ahí. Una fila de unidades muestra capacidad de movilización; no demuestra por sí misma que los robos bajaron, que las llamadas de emergencia disminuyeron o que las investigaciones terminaron ante un juez.

Publicar un informe posterior —breve, claro y sin revelar información táctica— fortalecería la credibilidad del operativo. Bastaría incluir periodo, zona, recursos, resultados, casos turnados y comparación con una línea base.

UNA EXIGENCIA RAZONABLE

La ciudadanía no necesita conocer rutas reservadas ni datos que comprometan futuras investigaciones. Sí necesita saber qué se intentó resolver y qué cambió después del despliegue.

La autoridad puede reservar información operativa sensible y, al mismo tiempo, transparentar indicadores agregados. Ambas cosas son compatibles. La seguridad pública exige acción, pero también memoria institucional: saber qué funcionó para repetirlo y qué no funcionó para corregirlo.

Un operativo masivo puede ser el inicio de una estrategia. Para que no termine reducido a una demostración de fuerza, debe cerrar con resultados explicados y evaluables.

DÉCIMO DIEZ

Este texto es una opinión editorial. Los hechos verificables se presentan por separado de las valoraciones.

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