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DÉFICIT DE ÁREAS VERDES AGRAVA LAS ISLAS DE CALOR EN TIJUANA: CIGA

TIJUANA, BAJA CALIFORNIA.— La escasez y la distribución desigual de vegetación urbana están aumentando la exposición de Tijuana a las llamadas islas de calor, zonas donde el concreto, el asfalto y los edificios retienen más temperatura que los espacios con sombra y cobertura vegetal.

José Carmelo Zavala, director y fundador del Centro de Innovación y Gestión Ambiental (CIGA), estimó que la ciudad dispone de entre uno y tres metros cuadrados de áreas verdes por habitante. La cifra fue difundida el 10 de septiembre por La Jornada Baja California, que recogió el señalamiento del especialista sobre el rezago de Tijuana frente al rango de nueve a 16 metros cuadrados por persona que él citó como referencia para una ciudad.

Ese rango debe leerse como una referencia atribuida al entrevistado y no como un inventario municipal actualizado. La ciudad no cuenta, en las fuentes consultadas, con un padrón público reciente que permita confirmar cuántos metros cuadrados de vegetación funcional existen por habitante, cómo se distribuyen entre colonias o qué proporción dispone de riego y mantenimiento permanente.

LA DISTRIBUCIÓN TAMBIÉN IMPORTA

El problema no se limita a la superficie total. Zavala explicó que pequeños parques, corredores biológicos, parques lineales y espacios de bolsillo pueden modificar microclimas cuando se distribuyen en la mancha urbana. También propuso aprovechar agua tratada y utilizar especies nativas o adaptadas, como mezquite y palo verde, que requieren menos agua que otras variedades.

La evidencia técnica coincide en el mecanismo general. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos explica que los árboles y la vegetación ayudan a reducir el calor urbano mediante sombra y evapotranspiración. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud ha documentado beneficios de los espacios verdes para la salud y el bienestar, aunque la cantidad necesaria depende del indicador y del contexto urbano.

EL RETO ES MANTENER, NO SOLO PLANTAR

La disponibilidad de agua es uno de los principales límites para ampliar la cobertura vegetal en una ciudad de clima semiárido. Plantar árboles sin garantizar riego inicial, seguimiento y reposición puede convertir una campaña temporal en gasto sin resultados duraderos. Por eso, el CIGA planteó vincular nuevos corredores verdes con el reúso de agua tratada.

El Ayuntamiento mantiene un programa de adopción de áreas verdes para parques, camellones, glorietas y andadores de propiedad municipal. Personas, empresas y comités vecinales pueden asumir mediante carta compromiso tareas de limpieza, riego, fertilización y poda. La existencia del programa ofrece una vía de participación, pero no sustituye la responsabilidad pública de planear, financiar y evaluar una red verde accesible en todas las delegaciones.

QUÉ FALTA MEDIR

Para conocer la dimensión real del rezago, sería necesario publicar un inventario georreferenciado que distinga parques formalmente registrados de superficies con vegetación efectiva; además de identificar cobertura de sombra, acceso peatonal, fuentes de agua, estado de conservación y presupuesto de mantenimiento.

La información permitiría priorizar las colonias con mayor densidad, menos árboles y mayor exposición a temperaturas extremas. También haría posible evaluar si las jornadas de reforestación sobreviven más allá de la plantación inicial y si los recursos llegan a las zonas con mayor necesidad.

Mientras no exista ese diagnóstico público actualizado, la estimación del CIGA funciona como una alerta: Tijuana necesita pasar de acciones aisladas a una estrategia medible de infraestructura verde, adaptada a la escasez de agua y enfocada en reducir el calor donde más afecta a la población.

FUENTES

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