OPINIÓN: LOS INCENDIOS EN VIVIENDAS PRECARIAS EXIGEN PREVENCIÓN Y RESPUESTA DE FONDO
POR DÉCIMO DIEZ
Esta es una columna de opinión. Los hechos comprobables se presentan por separado del análisis editorial.
LOS HECHOS
La mañana del sábado 12 de septiembre, un incendio consumió al menos cinco viviendas construidas principalmente con madera en un asentamiento de la zona Este de Tijuana. Medios locales reportaron que Bomberos controló el fuego y que no se registraron personas lesionadas.
El siniestro no ocurrió de manera aislada dentro de la actividad reciente de los cuerpos de emergencia. En días anteriores también se habían reportado incendios de viviendas de madera en distintos puntos de la ciudad. Protección Civil de Tijuana mantiene recomendaciones para reducir riesgos en casa y el municipio cuenta con un plan específico para incendios en la interfaz urbano-forestal, elaborado considerando la topografía, los asentamientos próximos a vegetación y las dificultades de acceso.
ANÁLISIS EDITORIAL
Que esta vez no se hayan reportado víctimas es una buena noticia, pero no puede convertirse en motivo para normalizar las pérdidas. Cuando varias casas ligeras arden en pocos minutos, el problema rebasa el descuido individual: aparecen factores urbanos como materiales altamente combustibles, conexiones eléctricas improvisadas, calles estrechas, falta de hidrantes cercanos y asentamientos donde una unidad de emergencia puede tener dificultades para entrar.
La respuesta no debería limitarse a apagar el incendio y contar los daños. El Ayuntamiento necesita identificar las zonas donde se repiten estos eventos, publicar información comprensible sobre sus causas y convertir esos datos en acciones preventivas medibles. Eso incluye recorridos comunitarios, revisión voluntaria de instalaciones, detectores de humo accesibles, rutas despejadas para Bomberos y capacitación vecinal.
También hace falta evitar una salida simplista: responsabilizar únicamente a las familias que viven en condiciones precarias. Muchas ocupan construcciones de madera porque es la opción que pueden pagar. Pedirles que sustituyan por sí solas toda la estructura de su vivienda ignora el problema económico y urbano. La prevención efectiva requiere acompañamiento técnico y programas focalizados, no solamente advertencias.
Protección Civil recomienda revisar instalaciones eléctricas y de gas, mantener materiales inflamables lejos de fuentes de calor, contar con rutas de salida y llamar al 911 ante una emergencia. Son medidas indispensables, pero su alcance será limitado si no se acompañan de infraestructura pública y seguimiento territorial.
Una ciudad que crece hacia laderas y periferias debe planear la seguridad al mismo ritmo. Cada incendio sin víctimas ofrece una oportunidad para corregir riesgos antes del siguiente. Esperar a que ocurra una tragedia sería aceptar que la precariedad también determina quién está más expuesto al fuego.

